LOS ALMOHADONES del sofá
así me gustan
Cuando se matan de la risa
De mi neurosis por querer
acomodarlos
Y mis nervios se
desincrustan por el mero hecho de asumir
Que soy la pieza y no quien
arma el puzzle.
Cierta vez lo intenté
organizar, ponerle un par de
Almohadones a mis tropiezos
Almohadones a mis tropiezos
Pero disfruté tanto la
caída
Que postergué al comité
consejero y olvidé que el llanto
También me dolía.
Mi hogar es un fogón.
Mi rato libre es un instante
clavada en el sillón que no es mío.
Lo pago en cuotas, como a la
vista de este balcón que da a la avenida.
Allí afuera, no hay
cojines, hay cojones
Aquí dentro son piedras las
que decantan sobre mi semblante,
Lo que daría porque las
agobiase el agua salada
No tienes idea
Porque tú solo vigilas tu
ombligo.
Para mí lo de dentro y lo
de fuera siempre fue lo mismo,
Qué tristeza que carecen de
cojines las piedras
Qué pena que aún hay
vacantes para los cojones en la avenida.
La vida me gusta así,
desprolija, caótica
Como el viento del otoño
que da en tierra miles de hojas
Que se llevan mis ojeras
anotadas en todas ellas
Porque anoche inacabable
lapso me quedé pensando
Si mis confusiones
Si mis ambiciones
Si mis desvelos
Determinado día serían más
pequeños que las ilusiones marchitas.
Pregúntale a la decadencia
del invierno quien acortó mis días
Quien llevó consigo un
pedazo que no le corresponde
Pretendiéndome suya por
siempre
Quién sabe, si él sabe
Que acarreo despierta unos
cuantos lamentos del pasado noviembre.
La estantería vacía me
agrada
Porque no soy sabia por si
mi hogar está repleto
Sino por lo que lo habita
Porque antes de vivirlo
alguno
Lo elijo yo misma
Lo habito yo desde dentro
Habiendo visto su horrible
portada
Intuyendo su reseña
embrollada sin leerla.
Si él hubiese sido un libro
y yo su protagonista
Hubiésemos sido bestseller
Viviríamos en una librería
colmada de lindos recuerdos.
Mi futuro no me disgusta por
cuan provechoso
Y por lo tanto no le tengo
miedo
El miedo es un amor tóxico
que se olvida
Si perdés el desprecio
Y le sentís el sabor a la
vida
Y das con un nuevo comienzo
Y comenzás a celebrar
De que no te podés privar
de la bella gala
De ver cómo caen las hojas
lúgubres del triste otoño.
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